Edad aparente: 27 años
Edad real: 448 años
Nacionalidad: Sitio Desconocido.
Sexo: Hombre
Inclinación sexual: Asexuado, por elección (Bisexual)
Rango: Sub-Líder
Descripción física:
(Aquí hablará Zsadist)
Soy alto, muy alto incluso en mi forma humana, doscientos quince centímetros de altura, mí peso contrario a mi apariencia es bastante, noventa y ocho kilogramos, pero todo mi peso es en base a musculatura y estructura ósea, tengo más fuerza de la que podrías imaginar. Además sería un cuerpo hermoso de no ser por las huellas de mi pasado, muchas cicatrices deforman mi espalda y torso. Sigo. Tengo el cabello lo bastante largo como para que más de alguna mujer sienta envidia, por su brillo y textura, muy sano para lo poco que lo cuido. ¡Oh! Es negro.
Mis ojos son color sangre, siempre lo han sido y siempre lo serán, razón por la cual al transformarme mucho se asustan, un lobo de más de tres metros con el pelaje negro y ojos rojos, ¿No asustaría a cualquiera? Ya. Mi piel humana, es muy blanca, mis facciones duras. En fin mi aspecto a muchos los hace pensar que soy un vampiro. Ilusos.
Realmente, odio hablar tanto.
Por hábito y comodidad, más que por gusto, suelo usar ropa ajustada, me permite avanzar más rápido, las telas holgadas disminuyen la velocidad al trasladarme. Me cubro además con una capa roja que más que cortada parece rasgada, y del mismo tipo de tela uso una especie de turbante. Adiciono a mi aspecto armas de combate a distancia y para lucha cuerpo a cuerpo.
Descripción psicológica:
(Aquí hablará la User)
Zsadist es un hombre muy silencioso, al cual no le agradan los escándalos. Educado y cortes, debido a que así le fue enseñado desde su infancia y mucho después de ella, en su época bajo la mano de los Lengtsoom. Verán como su naturaleza es seria, realista, reflexiva, sacrificada, es bastante frío en su trato diario, por instinto se aísla de todos, pero al mismo tiempo se mantiene atento a las necesidades de la manada, jamás permitiría que sufrieran necesidad, cumplirá hasta las ultimas consecuencias su rol como proveedor y protector de la misma.
AL mismo tiempo es un ser comprensivo, leal y apasionado. Realmente es difícil describirlo, su capacidad de mantener la calma en las más difíciles situaciones es algo que desarrollo con el pasar del tiempo, si se dejase llevar por sus primeros instintos siempre sería una bestia incontrolable sedienta de venganza. Sin embargo es esa misma sed de venganza la que lo mantiene sereno.
En el fondo es un animal herido, Zsadist tiene en su alma el tipo de heridas que no se sanan aunque pasen los milenios, por eso tiende a recurrir al martirio de su cuerpo, el dolor del cuerpo es más fácil de soportar que el de un alma marchita. Y aún así, aunque se comporte ante todos como un egoísta, que se limita a cumplir su rol dentro de la manada, es un generoso y por sobre todo Leal.
Habilidades:
Es un licántropo bastante viejo, y 411 años no pasan en vano, pudo desarrollar en mayor y menor grado todas las habilidades de esta especie, pero su mayor fuerza esta en tres habilidades:
Resistencia: capacidad de poder soportar mejor el dolor y cubrir grandes distancias sin agotarse.
Fuerza extrema: habilidad que le da a los huesos gran fuerza, podría romper una roca con solo morderla entre sus fauces.
Rastreador: olfato mucho más desarrollado para poder rastrear cualquier terreno en busca de amenazas o comida.
Otra habilidad que tiene es el canto, los pocos que le han oído cantar encuentran su canto como el de los Ángeles.
Debilidades: Además de la plata y el fuego. Las debilidades de Zsadist son los recuerdos, cualquier cosa que le haga evocar la vida junto a aquellos que amo con todas sus fuerzas es increíblemente debilitante, ¿Por qué? Ya fue explicado, para él es soportable cualquier dolor físico, pero los del alma son intolerables, siente cada vez que evoca los rostros de Caith, Nalla, Chris, Mary o sus hermanos que muere nuevamente.
Historia:
Texto escrito hace cincuenta años por el mismo Zsadsit Dhunhd.
“Fui el segundo hijo de Thor IV y Leelan. Fui el segundo por tres minutos. Antes que yo viera la luz, la vio mi hermano Rhage y dos minutos luego de mí, nació Vishous, para desgracia de mi padre no nació uno sino tres varones. Para desgracia digo yo ahora, porque en aquel entonces, él se sintió el hombre más afortunado. Lo mismo pensó mi madre. Fuimos educados con dureza, así debía ser para que uno se levantará como el próximo líder de nuestro Clan. El que sobreviviera. Pero entre nosotros fue imposible crear competencia, los tres teníamos el mismo talento en todo, desde las artes hasta la cacería, no había nada en que no fuésemos los mejores sin desmerecer ni opacar a los otros.
Nuestro pueblo, nuestro clan, era nómada, no existíamos para ningún gobierno, y para los pocos pueblos con los que teníamos contacto alrededor del mundo solo éramos un mito, la tribu de ojos rojos y violetas, por que si, en nuestra tribu no solo nos separábamos por sexo, hombre o mujer, eran nuestros ojos, ellas del más bello violetas y nosotros rojos como la sangre. Éramos como el viento, no dejábamos huellas que seguir. Y así se mantuvo hasta pasado nuestro cumpleaños número 15. Año en que unimos nuestras vidas a las damas guerreras escogidas por nuestra madre, Rhage con Nalla, Yo con Caith y Vishous con Saphire. Fuimos afortunados hasta ocho meses después. Durante una cacería Saphire fue herida por unos cazadores de afición (novatos) con una escopeta, no alcanzamos a auxiliarla y murió. Mi hermano quedo destrozado, con él Rhage y yo. Siempre fuimos astutos, siempre fuimos fuerte, y sabios, pero pecamos de ingenuos al creer que nada más malo podría pasarnos.
Aquellos cazadores, nos vieron, y nuestra incógnita había sido nuestro mejor refugio, el no ser más que unos mitos para algunos pueblos que los “Gobernantes” consideraban incultos había sido nuestra mejor arma. Nos atacaron por la noche, con armas de largo alcance. Fuimos masacrados, casi por completo. Vi morir primero a Vishous, sobre su hogar cayo una serie de explosivos, salio del hogar envuelto en llamas, para cuando con Rhage las apagamos ya era tarde. Tuvimos que dejar el cuerpo de nuestro hermano abandonado para ir en ayuda de mis, ya ancianos, padres tan tarde como ayudamos a V, estaban muertos entre las llamas. Nuestras mujeres socorrían a sus familias, nosotros ya sin más familia que el otro, las fuimos a ayudar a ponerse de pie al ver los cadáveres regados. Mi hermosa Caith, tan valiente e impetuosa como era, fue a atacar al enemigo, solo para ser acribillada a medio camino. Aquello era una pesadilla. Corrí, salte, asesine a cuantos pude, pero no tenían fin. Rhage. Rhage, mi hermano mayor. Rhage, mi mejor amigo. Le arrancaron de un disparo la parte superior de su cráneo, pude ver lentamente como caía; primero sus rodillas y luego todo su cuerpo. Luego mi cuerpo fue llenado por una corriente eléctrica tan poderosa como para quitarme la conciencia, lo ultimo que vi esa noche, fue a Nalla corriendo hacia el cuerpo de su esposo.
Para cuando desperté todo mi cuerpo me dolía, las heridas estaban vendadas, y yo en un cuarto con pequeñas ventanas cubiertas con barrotes a más de tres metros sobre mi cabeza, fuera podía escuchar a la gente vivir y ser maltratada, mis manos estaban atadas por pesadas cadenas de acero, igual que mis pies. Durante cuatro años mi vida fue recibir comida por una trampilla en la puerta, recibir baños luego de ser sedado, desconfié de la comida que se le daba, cuando ya comenzaba a negarme a comer me dispararon dardo, pero en ningún momento, por lo menos conciente, me fueron quitadas las cadenas. En ese tiempo una mujer iba a verme cada dos días, Alice Lengtsoom o la ama, me inmovilizaban y ella podía tocarme, cada parte de mi cuerpo fue ensuciada por sus blancas manos, y un bálsamo excitante aplicado en mis zona intima, me obligo a entrar en ella, a poseerla, muchas veces hasta que perdí mi voluntad y la dejaba hacerse de mi libremente. Al final de esos cuatro años fui arrastrado hasta el centro del infinito jardín que rodeaba el Castillo de los Amos, en ese lugar también volví a ver a Nalla, deformado su cuerpo por los azotes que recibió, sus ojos violetas ahora eran demasiado oscuros y sin vida, me miraron, sus labios me hablaron en nuestra lengua ritual “Zsadist, esto ha sido un infierno” me dijo, por sobre las palabras del “Jefe de servicio” que anunciaba el exterminio de los malos sirvientes. Yo adormecido por los efectos de una droga no podía moverme y solo logre gritar, gruñir mi ira al ver como Nalla era asesinada. “Hay que deshacerse de los malos elementos para aceptar nuevos” había dicho el jefe de servicio. Pero todos los sobrevivientes de mi pueblo habían sido asesinados frente a mis ojos, y yo sin poder usar mi cuerpo para defenderlos.
Las paredes de mi prisión se ensancharon, pero mis grilletes se volvieron más crueles. Ahora eran unos seguros que llevaba día y noche, que con magia si me alejaba descargaban truenos en mi cuerpo y me impedía acerca mis manos para sacarlos. Debía mantenerme atento a los La Ama se le antojaba, los momentos que más asco me daba era cuando era de mi de quien tenia antojo, como aun me negaba a era inmovilizado y aquel bálsamo me era aplicado, y sus palabras se grababan en mis oído “Te amo” como odie que ella pronunciara esas palabras que antes Caith me decía y a mi cuerpo hacían sentir calor, no ahora eran una nueva capa de hielo para mi alma que creí muerta, que habría muerto si no hubiesen llegado un par de mellizos a mi vida, Christopher y Marie Ann. Eran como yo, esclavos sin collar, no, eran prisioneros de esa casa que habían llegado para acompañar a la hija de la Ama. Como eran apenas unos infantes de seis años se les permitió dormir en mi cuarto.
La dulzura con que corrían a mi al acabar el día, sus sonrisas y esa nueva fuerza por tener algo que cuidar, me permitieron un poco de vida nuevamente. Pasaron diez años más. Y los celos de la ama tocaron su cúspide, Chris y Mary ya eran unas verdaderas bellezas y mi amor por ellos era evidente. Ella no lo soporto y quiso volverme a encerrar para poder vender a los tratantes de esclavos. Cuando la carroza donde me arrebataban a mis hijos, si esos dos pequeños eran mis hijos y para ellos yo era su padre, estaba en camino, ataque al Jefe de Servicio, con el tiempo supe que él era quien realmente me mantenía atado, a mi y a mis hijos, con él muerto pude escapar.
Por el camino, cegado por la desesperación de perder a los chicos no lo vi llegar, aquella criatura que destrozo mi hombro. Luche como pude y avance más en el camino, por lo menos hasta caer inconciente. Nuevamente despertaba, pero esta vez entre los brazos de aquella mujer, La ama. Sin las cadenas y con esa extraña libertad surgiendo por mi cuerpo fui capaz de deshacerme de ella. Corrí, no me di cuenta que la herida aquella estaba sana, no sabia que había pasado un día completo, ni sabia que realmente Alice mando a matar a mis hijos. No lo sabía. Hasta que llegue guiado por mis instintos, por el recuerdo del dulce aroma que tenían los cabellos de mis hijos, solo para encontrar sus cuerpos a un lado del camino. Los sepulte según las tradiciones de mi pueblo, llore, aullé, gruñí y volví para vengar a mi gente, no deje a nadie con vida en aquel lugar, ni niños ni adultos. Y huí.
Huí hasta donde mis instintos me llevaron. Nunca supe quien fue mi atacante ni me importa, me hizo más libre que antes. Conocí a los que formaría mi nuevo pueblo, y a quien sería mi nuevo líder.”
Fin texto de Zsadist
(Actualidad)
(Actualidad)
Paso los años desde su llegada a la manada, recuperando sus facultades mentales poco a poco, fue Julian quien pudo ayudarlo luego de muchos intentos de autodestrucción, evitando que entrara en contacto con los elementos que tanto daño podrían hacerle, dándole una función dentro de la manada, y permitiéndole volver a las tierras en que habían quedado abandonados los cuerpo y pertenencias de su pueblo humano. Quemo todo, por siete noches recito las oraciones fúnebres, no podía hacerlo por cada uno, eran demasiados, no pudo mantenerse las siete noche y siete días, pero si lo hizo los primeros tres en tiempo continuo, hasta caer inconsciente y levantarse cada noche. Para cuando acabo aquel ritual sobre las piedras, fueron miembros de la manada que lo llevaron hasta las manos del sanador de la manada. Salvándole la vida. De regreso, nuevamente no fue capaz de acercarse más de lo necesario a la manada, los recuerdos de su vida de humana no le permiten ese lujo, pero se ha hecho fuerte y un gran cazador, vive para y por a la manada, por lo casi de forma natural se ha ganado la confianza del líder, y este la más devota lealtad de Zsadist, al punto de accender como segundo al mando de la Manada.
Gustos:
1. Que su cuerpo sufra, no hay placer en eso sólo dolor, un dolor tan necesario para poder seguir adelante, como el mismo oxigeno.
2. Recordar a los que ya no están cada mes realizando un pequeño ritual.
3. Saber que la manada se encuentra a salvo de todo peligro, y ser útil para ellos.
4. La noche más profunda, la lluvia limpiándolo todo, la luna, el olor de la tierra húmeda. Leer y escuchar a alguien cantar o solo detenerse a escuchar el ruido del viento corriendo por entre las hojas de los árboles.
5. Proteger al débil, aunque no es un héroe si en un lucha es atacado alguien más débil, le protegerá… en ellos suele ver reflejado a Chris o Mary.
Disgustos:
1. Odia a los esclavistas.
2. Los sitios cerrados.
3. Que se le acerquen mucho, de hecho lo enloquece que lo toquen sin su permiso (Si quieres perder tu mano inténtalo)
4. Por naturaleza odia a los vampiros, pero no se pierde en ese rencor.
5. Que su gente pase hambre, eso lo saca de sus cabales, porqué ¿Para que está él?
6. Que traten de pasarse con algún cachorro (joven) de su manada.
7. Los elementos conflictivos dentro de la manada.
8. Que interrumpan su sueño.
9. Todo eso además de las mentiras y traiciones.
Datos extras:
1. El ritual que realiza cada mes constituye en arrodillarse sobre ocho diamantes del porte de su puño y recitar una oración por cada piedra, aquello puede tomarle una noche completa, por lo que al final siempre tiene clavadas las piedras hasta el hueso.
2. Puede pasar varios días sin comer, porque así leva su cuerpo hasta el límite, y sufre.
3. Sólo confía en su líder, ciegamente (Y ni tanto).
4. Tiene por costumbre pedirle a su Líder en momentos en que considera que comete errores en los que no basta un simple “Lo siento” que lo golpeé hasta que al Líder le sangre los nudillos o se caiga de cansancio, solo para que no deba pedir a algún enemigo un duelo a muerte y se deje matar.
5. Nunca fue esclavo, como él relato, era más bien un prisionero.
6. Sigue trabajando como Cazador, pese a ser el Sub líder, en sus ratos libres.
7. El apellido que utiliza proviene de su lenguaje natal, una lengua perdida. Entre los de su pueblo él solamente sería Zsadist Hijo de Thor IV, si ahora usa un apellido es porque nadie, salvo el líder, tiene algún conocimiento de su vida antes de ser parte de la Manada. // Dhund: Infierno
Imagen:
Humano:
Crinos:
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